Desde hace unos cinco años en el medio empresarial, sobre todo en el sector industrial, hemos empezado a escuchar sobre la certificación ISO 9000 y la publicidad que las empresas hacen con respecto a haber logrado su certificado con anuncios en periódicos, felicitaciones y grandes celebraciones. De hecho en los últimos dos años lo hemos empezado a escuchar también dentro del sector público, incluso una de las estrategias del gobierno federal incluye dicha certificación, antes de terminar el sexenio foxista, en todas sus dependencias.
Pero ¿qué es esta certificación y cuál es la tendencia en México? Las normas ISO 9000 surgen en 1987 en Europa cuando la Organización Internacional de Estandarización, con sede en Suiza -y de la cual México es uno de sus integrantes-, las publica por primera vez. Desde entonces, y a la fecha, se ha ido extendiendo en el mundo; actualmente de acuerdo con ISO existen más de 500 mil empresas certificadas, 4000 de ellas mexicanas que representa menos del 1%. Las normas ISO 9000 se utilizan para certificar la Administración de Sistemas de Calidad. Esto quiere decir que una empresa certificada en las normas ISO 9000 “demuestra” que cuenta con un Sistema de Administración de Calidad que le debe permitir obtener productos o servicios confiables.
Estas normas, ahora de “moda” en México, tienen 15 años siendo utilizadas en Europa como un requisito contractual entre las partes, poniendo en clara desventaja a quien no se encuentre certificado.
Es una forma de garantizar que una empresa cuenta con las bases fundamentales para proveer productos de calidad, y se convierte entonces, para las empresas exportadoras en una barrera no arancelaria y, para las empresas que venden en el mercado nacional en un requisito para hacer negocio. La obligatoriedad de cumplir con esta norma deriva de la exigencia de los clientes y no de una imposición gubernamental.
La exigencia por certificar en el sector empresarial en México empieza principalmente a través de los exportadores directos o las empresas mexicanas que están colocadas en el mercado internacional con productos especializados, extendiéndose así hacia las empresas que se encuentran dentro de su cadena de valor. Por ejemplo Volkswagen certifica y solicita a sus proveedores de piezas críticas que lo hagan, (el promedio para que obtengan el certificado es de tres años), estos a su vez lo solicitan a sus proveedores (otros tres años), y de esta forma se va creando una cadena de empresas certificadas… aunque sea con 15 años de retraso.
Ahora bien, la misma Organización Internacional de Estandarización emite en 1996 las normas ISO 14000 para regular el impacto ecológico a través de la administración de sistemas de calidad ambientales. En Europa, como muchos sabemos, la tendencia hacia la ecología y el tema verde es cada vez más importante. Por ejemplo: los fabricantes de muebles que quieran exportar a Europa tienen que demostrar que las maderas que utilizan son de bosques reforestados, que los barnices son amigables con el ambiente y no tóxicos, y que los empaques que se utilizan son reciclados. Sin embargo a pesar de tener 7 años de emitida esta normatividad en materia ambiental, aún no se compara en México con el avance en certificaciones de calidad, al mismo ritmo ya mencionado, aún nos faltan 7 años para empezar a escuchar frecuentemente de empresas que cuentan con sistemas de administración de calidad para el ambiente. Afortunadamente la tendencia va hacia allá.
La tendencia en Europa se ha volcado ahora hacia la certificación de empresas “socialmente responsables” fundamentado fuertemente en la participación de la sociedad civil y el creciente posicionamiento de los activos intangibles en una empresa, como el prestigio de una marca (se estima que el valor de mercado de la marca Coca Cola equivale al 80% del valor de la empresa). La responsabilidad social de las empresas se ve influenciada por la globalización de los mercados, los costos en multas y penalidades que se deriven de esta globalización y del prestigio o desprestigio internacional que puede generarse. Así como hoy existe un buró de crédito, habrá posiblemente un buró de empresas socialmente responsables con las cuales usted puede hacer transacciones comerciales seguras y fundamentadas en valores éticos. En Europa existe ya la norma SA 8000 para certificar empresas Socialmente Responsables.
La Responsabilidad Social es el compromiso continuo de una organización a comportarse de una manera ética y contribuir al desarrollo económico de la comunidad y de la sociedad en general, mejorando la calidad de vida de las personas y sus familias. Esta tendencia en Europa, que toma un fuerte impulso desde 1999, se ha empezado a gestar en México a través del Comité Nacional de Productividad e Innovación Tecnológica (Compite). Desde hace un año se publicaron los Lineamientos de Responsabilidad Social e Integridad que en un futuro próximo serán normas mexicanas de carácter no obligatorio (NMX), pero que al igual que las normas ISO 9000 ahora e ISO 14000 en el futuro inmediato, serán de carácter contractual para los empresarios que se enfoquen a espacios internacionalmente competitivos.
Los lineamientos de responsabilidad social incluyen, entre otros, aspectos laborales referentes a percepciones en los cuales las empresas deben demostrar que cumple cuando menos con el pago de los salarios mínimos, las horas extras según la ley, los beneficios según la ley, los gastos de previsión social, las deducciones y la descripción clara de la composición del salario. Ser socialmente responsable incluye también cumplir con criterios de impacto a la sociedad, la relación con clientes y proveedores, inversionistas y accionistas e incluso competidores. En este último aspecto los lineamientos solicitan fomentar un comportamiento competitivo de respeto, que incluye los derechos de propiedad, tanto tangibles como intangibles, entre otros.
La evolución en las certificaciones internacionales ahora no sólo se circunscribe a un aspecto técnico como la calidad de un producto o servicio, ni a que las operaciones con las que se obtienen los productos sean respetuosas del medio ambiente, sino a que las prácticas de negocio se lleven a cabo bajo condiciones legales, humanas y éticas.
Si su empresa ha certificado en alguna de las normas que hemos mencionado, ¡Felicidades!, si aún no lo hace y quiere competir en altos niveles, es un buen momento para empezar con la visión que deberá llegar a demostrar su calidad, su compromiso con el medio ambiente y la responsabilidad social que conducirá sus acciones en los mercados en los cuales participe. Nuestro estimado es que en menos de 5 años la certificación en Responsabilidad Social se convertirá en un requisito contractual para competir en un mundo globalizado… es tiempo de prepararse.
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Deca Nasser, nace en el año 2000 a través de una relación de amistad y confianza de dos profesionistas emprendedores que tuvieron la visión de formar un grupo multidisciplinario y versátil para poder ofrecer a los clientes la mejor atención integral, fiscal, contable, administrativa y legal. Deca Nasser participa en el impulso de pequeños y grandes negocios, por medio de un servicio innovador y generador de alternativas empresariales.
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