Entre mejores son las cosas peor se sienten… hoy hay un sentimiento general de malestar y sin embargo las cosas son mejores en general que como eran hace unos años. ¿Cuál es la paradoja de esto? La mejora en los asuntos humanos no conduce a la satisfacción sino al descontento, aunque antes haya existido un descontento de orden superior.
Por poner un ejemplo: Hace algunos años la gente estaba descontenta porque no había democracia y el Congreso era de borregos, ahora hay un Congreso plural y la gente está descontenta porque no se ponen de acuerdo. Las cosas son mejores pero peor se sienten, y la mejora genera un nuevo descontento. Otro ejemplo más de cátedra universitaria es el caso de las revoluciones, la revolución mexicana no se generó en los peores momentos sino justamente cuando se estaban dando condiciones transformadoras importantes y se había empezado a mejorar… ¿por qué? Simplemente porque la gente toma conciencia de lo que tiene y de lo que puede tener al lograr una nueva visión de lo que podría ser.
Llevado a la empresa ¿cómo se da?, el personal está descontento por las condiciones de seguridad e higiene, se arreglan baños, entran a un programa de mejora, fomentan el uso y disciplina en el equipo de seguridad y…. No hay milagro, ¡la gente no está satisfecha!, ahora la misma gente está descontenta en esa área porque no tiene herramientas adecuadas… se consiguen las herramientas, se les capacita y tampoco están satisfechos, ahora están descontentos porque no se les reconoce el esfuerzo que realizan, porque no hay un programa que incluya a sus familias en la empresa…
Sólo en una organización en dónde alguien tiene satisfechas las necesidades básicas se le ocurriría pensar en un factor de autorrealización como el reconocimiento. Siguen descontentos pero el nivel de descontento o la categoría o la calidad, como lo quiera llamar, cambió de un orden básico a un orden superior.
Sin embargo como empresarios, directores o administradores de una organización parece que cada mejora que se genera alborota más el gallinero y únicamente se siente más frustración.
Abraham Maslow, un psicólogo muy reconocido les llamaba “refunfuños” a estas quejas o descontentos, aunque parezca absurdo lo que los empresarios esperarían que generara satisfacción produce lo contrario. La forma de juzgar si las empresas van por buen camino, es evaluar la calidad del descontento que se genera cuando un descontento inferior se traslade a otro de nivel superior, en la medida que un descontento de una necesidad básica se convierta en un descontento de autorrealización. La gente nunca va a estar satisfecha, siempre va a querer más porque siempre aspira a algo mejor, igual que una vez que el empresario tiene una negocio, quiere otro, y una vez que dominó un mercado busca otros…, siempre se está descontento y el descontento es el motor de la mejora y del cambio.
En los procesos de cambio sucede exactamente lo mismo: la Dirección propone como una mejora cambiar el método tradicional de hacerlo a manita por un software, y se genera descontento porque no hay equipos de cómputo suficientes, consigue los equipos y se genera descontento porque son muy lentos, cambia los equipos y se genera descontento porque el software no tiene interfase con internet, y sigue el caminito… y este es un ejemplo real.
Con la mejora se genera en el personal nuevas expectativas, estas expectativas les abren un panorama diferente de lo que podría ser y hacen surgir expectativas de otros cambios.
El mismo ejemplo del descontento en el terreno familiar: Hace 100 años los divorcios eran menores que ahora, esto sin tocar el tema de la pérdida de valores, ¿qué pasaba con las expectativas o más bien con las expectativas de las mujeres? Querían participar activamente en la economía y desarrollarse. Empiezan a desarrollarse y se da la mejora, pero ahora el descontento es por tener igualdad de oportunidades, se empieza a gestar el cambio y el descontento, ahora es porque el hombre participe más activamente en el hogar y así sucesivamente. Hoy por hoy nadie me puede negar que en general los matrimonios jóvenes son más participativos, están mejor preparados, tienen más elementos a favor, y sin embargo fracasan en mayor grado. Las expectativas son cada vez más elevadas respecto al matrimonio, se buscan valores compartidos, afinidad intelectual, una vida sexual plena, compartir las labores del hogar, todas estas cualidades que no formaban parte de las expectativas en los años pasados. Si las exigencias no se dan, simplemente el camino fácil es “no nos entendimos y mejor nos separamos”.
En los empleos sucede lo mismo, la expectativa es un trabajo bien remunerado, prestaciones sociales, infraestructura adecuada… bla, bla, bla.
Como corolario a este comentario, no se frustre si sus ideas de mejora generan descontento al aplicarlas, va por buen camino, sólo asegure que ese descontento nuevo sea de un orden superior al del anterior.
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Deca Nasser, nace en el año 2000 a través de una relación de amistad y confianza de dos profesionistas emprendedores que tuvieron la visión de formar un grupo multidisciplinario y versátil para poder ofrecer a los clientes la mejor atención integral, fiscal, contable, administrativa y legal. Deca Nasser participa en el impulso de pequeños y grandes negocios, por medio de un servicio innovador y generador de alternativas empresariales.
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