Unos años atrás, prácticamente cualquiera podía ser un empresario, todo lo que se requería era una idea brillante, o incluso una idea apenas borrosa. Durante la década de los 80, en los Estados Unidos y Europa, miles de millones de dólares fueron invertidos en empresas de alto riesgo incubadas por empresarios jóvenes con escasa o nula experiencia. Mucha gente joven creyó que ser emprendedor era una carrera segura. Otros de mayor edad, también subestimaron los riesgos que supone financiar empresas que recién se inician, y terminaron su dinero en empresas condenadas al fracaso.
Hay algunas preguntas que muchos de los empresarios en ciernes (y quienes los financiaron) debieron haberse formulado. ¿Qué es lo que define a un emprendedor? ¿Qué conjunto de características los distingue y les permite iniciar un nuevo negocio y mantenerlo en pie aún en los peores momentos?
Iniciar una nueva empresa no se parece en nada a administrar un negocio establecido. Si cada persona responde con honestidad a las siguientes preguntas, podrá comenzar a saber si posee las condiciones personales requeridas para tener éxito en una nueva empresa.
Las características de un empresario, de acuerdo con las preguntas que vamos a formular, son comunes a nivel mundial de acuerdo con un estudio publicado en el Harvard Business Review del mes de mayo del 2002 y en el cual se evaluaron las características de 5 mil empresarios.
A diferencia del resto de los hombres de negocios, los emprendedores no sólo están dispuestos a forzar las reglas de vez en cuando, también disfrutan al hacerlo. La mayor parte de ellos, reconoce que alguna vez usó tácticas poco ortodoxas para lograr a su favor un acuerdo crucial, o para conseguir los recursos necesarios para llevar su idea a la práctica.
Dado que las empresas que inician, cuentan con escaso presupuesto, los emprendedores deben asumir grandes riesgos financieros, sin embargo todos los nuevos empresarios deben recordar algo vital: una cosa es forzar las reglas al límite y otra muy distinta es violarlas.
Los emprendedores más astutos prefieren ir en busca de los nichos de mercado que las grandes compañías pasaron por alto. Pero no temen ganarse enemigos poderosos, ni les preocupa demasiado el tamaño o la cantidad de sus rivales, sin embargo cuando estos llegan a verse amenazados pueden intentar “aplastar” a los nuevos empresarios a través de sus relaciones o simplemente invirtiendo recursos para controlar su mercado a pesar de perder dinero en ese negocio.
La próxima vez que le pise un callo a uno de los grandes prepárese a recibir una visita inesperada de Hacienda, una revisión del IMSS o que su mejor gente empiece a buscar mejores oportunidades de empleo.
Los emprendedores sagaces saben que en el comienzo, no se debe desechar ninguna oportunidad por pequeña que sea. Por otra parte, realizar una prueba en pequeña escala permite, además de ir conociendo la industria o el sector en que se participa, cometer errores cuando aún se está a tiempo de subsanarlos y cuando el impacto en el mercado es menor. El crecimiento, cuando llegue será mucho más sostenible.
Aunque muchos aspectos de la actividad emprendedora favorecen a los jóvenes empresarios, en cuanto al empuje, la tenacidad, la osadía casi temeraria, y otras, la paciencia es una virtud más común de la gente madura. La impaciencia y el idealismo de los empresarios jóvenes suelen impulsarnos a tratar de conseguir todo más rápido, más grande y a buscar “escala”. Esta forma de ver las cosas no funciona para la mayor parte de las empresas que se inician. Entre las nuevas empresas que fracasan, muchas consumen su capital tratando de crecer demasiado pronto o cometiendo errores que acaban por consumirlos.
Los emprendedores sagaces saben que en el comienzo, no se debe desechar ninguna oportunidad por pequeña que sea. Por otra parte, realizar una prueba en pequeña escala permite, además de ir conociendo la industria o el sector en que se participa, cometer errores cuando aún se está a tiempo de subsanarlos y cuando el impacto en el mercado es menor. El crecimiento, cuando llegue será mucho más sostenible. Aunque muchos aspectos de la actividad emprendedora favorecen a los jóvenes empresarios, en cuanto al empuje, la tenacidad, la osadía casi temeraria, y otras, la paciencia es una virtud más común de la gente madura. La impaciencia y el idealismo de los empresarios jóvenes suelen impulsarnos a tratar de conseguir todo más rápido, más grande y a buscar “escala”. Esta forma de ver las cosas no funciona para la mayor parte de las empresas que se inician. Entre las nuevas empresas que fracasan, muchas consumen su capital tratando de crecer demasiado pronto o cometiendo errores que acaban por consumirlos.
Muchos empresarios novatos ponen a la estrategia con la que empezaron en un pedestal. Una vez que se trazaron un plan, tratan de no apartarse de él. Creen que de ese modo envían señales positivas a clientes, inversionistas y empleados, y que cambiar de plan los haría menos confiables. A veces parecen más interesados en seguir su estrategia, que mantener el negocio vivo. Si partimos del hecho de que hoy en día la velocidad de cambio no tiene precedentes, mantener las estrategias de una empresa estáticas no concuerda con el mundo de nuestros días. Los empresarios inteligentes y los inversionistas de gran “colmillo” según el estudio al que hemos hecho referencia saben que una nueva empresa gana más credibilidad por sobrevivir, que por seguir fielmente la estrategia original.
Esta es una pregunta que se puede contestar con la siguiente reflexión. Si usted es hombre y quien decide a dónde salir el fin de semana es su esposa, mejor búsquese un empleo bien remunerado. Si es mujer y en las próximas semanas que son del cierre del campeonato de fútbol no logra que la lleven a las cabañas de Tehuacan a pasar el fin de semana sin hijos y sin televisión, siga dedicándose a tejer y no se gaste el patrimonio familiar.
Los resultados del estudio señalan que los emprendedores exitosos saben cerrar tratos. Tienen una habilidad especial para aparecer en el último momento y sacar a “patadas” a sus rivales o convencer con argumentos sólidos. Soportan muy bien la presión, saben exactamente dónde ceder y qué se llevarán a cambio.
Tener habilidad negociadora significa sentirse cómodo tomando decisiones de vida o muerte para su empresa, a veces en plena oscuridad. ¿Que les ha pasado en este aspecto a muchos ejecutivos que salen de sus posiciones de poder y quieren empezar una nueva empresa con su liquidación, aquellos altos directivos que inician después de 20 años de servicio su propia empresa? Les cuesta trabajo percibir la enorme diferencia que existe entre tomar decisiones en una empresa establecida, y hacerlo en una recién creada. Les resulta en muchas ocasiones difícil adaptarse al mundo emprendedor, donde las decisiones son de otra naturaleza y mucho más importantes, ya que un pequeño error puede matar al negocio. En una nueva empresa cuando los antes ejecutivos no pueden confiar en sus instintos, se paralizan. Claro que hay muy buenos ejemplos en contra.
¿Qué ocurre si contestó “no” a alguna de las preguntas? ¿Significa que nunca podrá iniciar un negocio? No necesariamente. Ciertamente ayuda tener una personalidad emprendedora, pero algunas de las características aquí descritas se pueden adquirir mediante aprendizaje.
Si usted no es un emprendedor nato, lo peor que puede hacer es zambullirse sin más en su primer proyecto y apostarle todas sus “canicas”. Antes, debería trabajar en una empresa de rápido crecimiento, que pertenezca en lo posible, a la misma industria que le interesa. Además de adquirir experiencia y contactos, tal vez encontrará allí un “jefe” que le ayude a identificar las características que más necesite desarrollar. A muchos empresarios exitosos les gusta actuar como “mentores” de jóvenes empresarios, pues sienten que así devuelven lo que recibieron, de ahí las incubadoras de empresas de Coparmex por ejemplo.
La vida del emprendedor no es para todos, es quizá una vocación que hay que cultivar y para la que hay que prepararse: aún los que tienen condiciones para ello descubren que el camino es mucho más duro y largo que lo previsto, pero si comienza con una clara percepción de sus propias capacidades y carencias, tendrá muchas más posibilidades de éxito.
Se necesitan empresarios nuevos, pero no pseudo empresarios, sino empresarios jóvenes, que tengan una visión de largo plazo, honestos, que busquen creativamente alternativas de negocio, que se arriesguen a construir de a poco pero por mucho tiempo.
Si alguien contestó un sí rotundo a todo, felicidades, espero que su contribución social a nuestra ciudad y a nuestro estado sea cada vez más benéfica para todos. Si algunos tienen dudas podemos aprender a mejorar nuestras habilidades empresariales. Si alguien definitivamente no se siente a gusto con las preguntas que hemos presentado piense detenidamente su decisión antes de volar sin alas.
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Deca Nasser, nace en el año 2000 a través de una relación de amistad y confianza de dos profesionistas emprendedores que tuvieron la visión de formar un grupo multidisciplinario y versátil para poder ofrecer a los clientes la mejor atención integral, fiscal, contable, administrativa y legal. Deca Nasser participa en el impulso de pequeños y grandes negocios, por medio de un servicio innovador y generador de alternativas empresariales.
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