Hace muchos años la palabra Productividad era usada solamente por los economistas para referirse a una relación entre la producción obtenida por un sector de la economía y los insumos o recursos utilizados para obtener dicha producción. Así teníamos que entre más producción obtuviéramos usando menos insumos o recursos, entonces la productividad aumentaba, sin tomar en cuenta la calidad y últimamente las consideraciones del mercado.
En los últimos años la productividad se ha convertido en un término utilizado como una medida del rendimiento de un proceso, o de una persona, y se ha definido como la relación directa entre la producción obtenida (bienes o servicios de calidad) y los recursos o insumos utilizados para generar dicha producción (talento, materias primas, servicios asociados y otros gastos).
Parece entonces, o al menos me ha tocado escuchar el comentario, que productividad es solamente hacer más con menos, incluyendo esto el hacerlo con menos gente. Pero déjame poner un ejemplo simplista para tratar de aclarar que el meollo del asunto no es ese: tu empresa se dedica a fabricar bolsas de plástico, por cada 10 recursos invertidos obtienes 1 pieza. Si aplicamos el concepto de hacer más con menos esto implicaría por ejemplo hacer 1.2 bolsas con .90 recursos lo cual mejora ciertamente la productividad en un 33%. Que pasaría si en lugar de disminuir los recursos empleados los incrementas, en lugar de 1 le subes a 1.1 recursos pero obtienes con ello una producción de 1.8, la productividad también aumenta y más en un 68%. Esta miopía nos lleva en tiempos de crisis a querer retirar nuestras canicas del juego, cuando en muchos negocios, en muchos nichos, la apuesta podría ser diferente. Ahora con algo más tangible: te dedicas al reparto de productos químicos y tienes unas camionetas más viejas que Matusalén, además estás dentro de una severa crisis, la camioneta se descompone cada semana e impide completar las rutas planeadas, las jornadas se hacen largas y pagas horas extras al personal. La tendencia natural, va ser tratar de disminuir los gastos que te genera la camioneta en mantenimiento, refacciones, tenencias, todo… cuando la apuesta quizá para incrementar la productividad, y partiendo de que existe la demanda del producto en el mercado, es inyectarle recursos al proceso en un equipo nuevo, no disminuirlos, para que el incremento de producción sea tal que la productividad se incremente.
En la actualidad la World confederation of productivity science (WCPS) ha definido a la productividad como algo más integral y de mayor trascendencia para la humanidad:
"La productividad es más que ciencia, tecnología y técnicas administrativas, es una filosofía y actitud de la mente que depende de la fuerte motivación de las personas hacia un esfuerzo para alcanzar la calidad y la competitividad"
La productividad tiene una relación directa con la calidad y debería medirse en el ámbito de todas las organizaciones. Con el mejor uso de los recursos disponibles para obtener un producto o servicio de calidad, la productividad aumenta, generando mayores utilidades, empleo y bienestar para todos.
La productividad comienza en el ámbito personal. Desde que educamos a nuestros hijos debemos enseñarles lo importante que es aprovechar el tiempo, cuidar las cosas y entender que la disciplina es algo bueno que nos ayuda a vivir ordenadamente y felices por lo que nos beneficia a todos. Si todas las personas tuviéramos la consciencia de ser productivas entonces las empresas e instituciones para las que colaboran serían más productivas.
Llegamos entonces al ámbito empresarial en donde la productividad implica el uso eficiente o el óptimo aprovechamiento de los recursos disponibles. Hoy en toda empresa e institución hay un interés en reducir los costos a través de utilizar mejor los recursos: en realidad todo tipo de ahorro que se logre resultará en un mejoramiento de la productividad empresarial. Al simplificar las tareas en el trabajo se ahorra tiempo y esfuerzo y esto resulta en una mejora de la productividad. Pero como ya comentamos, no sólo el ahorro genera productividad, también la inversión dirigida y orientada a incrementar la producción de bienes o servicios de calidad. Cuando Bimbo se vió sumergida en una profunda crisis, el camino más sencillo era recortar al personal y encontrar un “ahorro” que mantuviera el índice de productividad elevado al sumar todos los recursos destinados a la producción. En lugar de recortar personal identificaron nuevas oportunidades de desarrollo y crecimiento, en época de crisis para todos Bimbo creció contra todos los pronósticos.
Y arribamos al impacto de la productividad en el ámbito nacional. Si todas las empresas hacemos lo mismo, el país ahorraría mucho dinero, sería más productivo y nos beneficiaríamos todos. La experiencia ha comprobado que los países con más alta productividad como Japón o Alemania tienen relativamente bajos índices de desempleo, inflación y pobreza. También está demostrado que los países más productivos gozan de mayor calidad de vida y bienestar para sus habitantes, logrando una mejor distribución de los ingresos y la riqueza.
El mejoramiento de la productividad de este país se puede alcanzar solamente mejorando la productividad en las personas, en las empresas, en sus instituciones y hasta en los Congresos que la componen. Dejemos atrás el paradigma del mexicano con el sarape, el sombrero y el tequila y visualicemos al mexicano cuya productividad puede competir de tu a tu con cualquiera a nivel mundial.
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Deca Nasser, nace en el año 2000 a través de una relación de amistad y confianza de dos profesionistas emprendedores que tuvieron la visión de formar un grupo multidisciplinario y versátil para poder ofrecer a los clientes la mejor atención integral, fiscal, contable, administrativa y legal. Deca Nasser participa en el impulso de pequeños y grandes negocios, por medio de un servicio innovador y generador de alternativas empresariales.
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