Con cada inicio de año tratamos de empezar un ciclo con nuevos proyectos, nuevos planes y nuevas metas. Psicológicamente el fin de año implica un borrón y cuenta nueva automático. Bajar de peso, hacer ejercicio, dejar de fumar son los clásicos propósitos del año nuevo.
En el mundo empresarial cada año es una oportunidad nueva para hacer mejor las cosas que en años anteriores; incrementar las ventas, mejorar la rentabilidad y crecer son los principales objetivos del año. La realidad al término del año es que muy pocos de nuestros propósitos del 31 de diciembre se convierten en realidad para el 31 de diciembre del año que sigue. Seguimos panzones, no levantamos ni los platos de la mesa para lavarlos y mucho menos dejamos el vicio del tabaco… vaya aunque hubieran aprobado el 20% de incremento a los cigarros seguro los que fuman seguirán haciéndolo en la mayoría de los casos. Y en el caso del negocio, no abrimos el local nuevo, no crecimos y seguimos estancados.
Dos cuestiones tienen especial relevancia en esto: por un lado la continua falta de tiempo derivada de nuestro vertiginoso ritmo de vida, una vida mecánica y poco reflexiva en la que los empresarios estamos inmersos día a día; y por otro la rutina en la forma de realizar nuestras actividades cotidianas y enfrentar los retos del negocio. Si se quiere tener un año eficiente y productivo, hay que concentrarse en dos cosas: administrar el tiempo y romper paradigmas.
Un estudio sobre productividad, realizado por la Universidad de Tokio, demostró que el trabajador promedio pierde entre 25 y 35 por ciento de su tiempo productivo, porque retrasa la realización de tareas medulares por errores en sus sistemas de organización.
Hay varios métodos o técnicas para mejorar la administración del tiempo, pero resulta paradójico que nunca hay tiempo para dedicarnos a revisarlas y mucho menos a ponerlas en práctica. Stephen Covey, en su libro Primero lo primero explica que existen cuatro cuadrantes en los que toda persona desarrolla sus actividades.
1º. Lo urgente e importante. Área que ocupan las crisis, los problemas apremiantes, las tareas que se vencen.
2º. No urgentes, pero importantes. Espacio para la prevención, la planificación, la recreación, para reconocer y aprovechar nuevas oportunidades.
3º. No importante, pero urgente. Es el campo de las interrupciones, de las reuniones improductivas y no esenciales, pero necesarias.
4º. No urgente, no importante. Destinado a las trivialidades, la pérdida del tiempo.
Los empresarios que afirmamos que el tiempo no nos rinde en lo absoluto estamos ubicados en los cuadrantes uno y tres, siempre estresados, siempre corriendo, siempre apremiados nos dedicamos a lo urgente. Un empresario que desee optimizar su tiempo debe centrar su vida en el cuadrante dos, es decir, dedicar la mayor parte del tiempo a lo importante pero que todavía no es urgente. El espacio para que podamos identificar nuevas oportunidades de negocio.
¿Qué tenemos que hacer ahora que empieza el 2004 para identificar en dónde estamos y por dónde organizar el tiempo? Ya en alguna ocasión comentamos que los mexicanos somos o nos creemos muy abusados, muy creativos, así que dedicamos el 80% del tiempo a improvisar, a ver cómo salen las cosas al aventón y luego las arreglamos. Si queremos aprovechar el tiempo este año primero tenemos que recordar que hay que:
Planear. Haga una lista de objetivos a cumplir como persona y en su empresa. Diez minutos diarios de planeación pueden ayudarnos a ahorrar una hora.
Jerarquizar. Decida qué actividades son las más importantes que deben encabezar la lista.
Dar Seguimiento. Hacer las cosas de acuerdo con lo planeado y verificar los pasos de cada objetivo. Si nuestro propósito fue bajar de peso tenemos que dedicarle unos minutos a revisar como va la báscula cada semana. Si el propósito fue mejorar la rentabilidad no tenemos por qué esperar al 31 de diciembre del 2004 para ver si lo logramos o nos quedamos en el camino.
El segundo factor a considerar este año es aprender a cambiar las reglas del juego. Dijo Dee Hock, el creador de VISA, que "el problema nunca es cómo introducir pensamientos nuevos e innovadores en la mente, sino cómo deshacerse de las ideas viejas." No de las viejas con ideas… que conste.
La rutina y la monotonía en las empresas inhibe la creatividad y la búsqueda de soluciones innovadoras. Hay que olvidar, desalojar la manera de hacer algo para dar paso a una nueva forma de llevar la empresa. Olvidar es quitarnos de la cabeza que "esto es lo que hacemos, y así es como se hace". Por eso la relevancia de iniciar un nuevo año. Al respecto un cuento que ejemplifica estas situaciones:
Estaban cinco changuitos en una jaula y les ponen unos plátanos, mientras el primer aventado se sube por ellos a los 4 de abajo les dan una descarga eléctrica. El primer changuito se baja y se come el plátano muy feliz, al rato otro se sube y a los 4 que quedan les vuelven a dar sus toques, se quiere subir un tercero y entonces todos lo agarran a palos para que no se suba y les den una descarga. Sacan a un chango y lo sustituyen por otro, cuando ponen la penca los 4 que ya estaban escamados con los toques lo agarran a palos y el otro no sabe ni por qué, se quiere volver a subir y le vuelven a zumbar hasta que aprende. Sacan a otro y lo sustituyen, cuando se quiere subir lo agarran a palos, incluso el que había entrado antes y al que nunca le había tocado descarga. Al final ya que sustituyeron a todos, nadie sabe por qué pero “así se debe hacer”.
Cuando en nuestro negocio existen "cosas" que queremos modificar, lo que debemos hacer es renovar; si no estamos abiertos a destruir nosotros mismos nuestro negocio y reinventarlo, tarde o temprano llegará un competidor y lo destruirá por nosotros, entonces ya será muy tarde para renacer. Destruyamos nuestros métodos cuadrados, nuestros paradigmas y, sobre todo, la idea falsa de hacer todo correctamente; busquemos en todos los procesos una forma de cambio, de mejorar lo que hacemos, y entonces, le ganaremos en innovación a la competencia, seremos siempre una empresa nueva y diferente. Hay que recordar que envejecemos cuando dejamos de crecer y de cambiar y que las organizaciones son organismos como las personas.
Recuerde en este 2004 aproveche el tiempo y haga las cosas diferentes… si no me cree que funciona pregúntele a 3M de dónde salieron los post it.
Y para concluir, una recomendación de lectura titulada The Luck Factor, escrito por Richard Wiseman, un investigador de la Universidad de Hertfordshire en Inglaterra, que presenta los resultados de una investigación realizada durante 10 años a más de 400 personas y que determina si la suerte existe y cómo impacta en los resultados de nuestras vidas y de nuestras empresas.
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Deca Nasser, nace en el año 2000 a través de una relación de amistad y confianza de dos profesionistas emprendedores que tuvieron la visión de formar un grupo multidisciplinario y versátil para poder ofrecer a los clientes la mejor atención integral, fiscal, contable, administrativa y legal. Deca Nasser participa en el impulso de pequeños y grandes negocios, por medio de un servicio innovador y generador de alternativas empresariales.
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